Actividades del própolis de uso demostrado (III)


En los dos artículos anteriores hablábamos de la actividad antioxidante, la antimicrobiana, la actividad antifúngica y la antivírica del Própolis, en éste vamos a hablar de sus actividades inmunoestimulante y antiinflamatoria. 

1) Actividad inmunoestimulante

Como recogen FARRE-FRASQUET-SANCHEZ (2004), se comprueba la eficacia
inmunoestimulante del própolis determinando los niveles de citocinas antes y después de administrar, a diez adultos sanos, 500 mg diarios de própolis, por vía oral, durante trece días. En dicho periodo, aunque no se modificaron los valores plasmáticos, la capacidad de secreción de las citocinas aumentó significativamente.

La acción inmunomoduladora del própolis ha sido ratificada por los estudios de ORSOLIC-BASIC (2003) publicados en el Journal of Etnopharmacology. En ellos se muestra como tras la administración de própolis a un ratón inoculado con células de carcinoma mamario, se observaba como se producían cambios en su sistema inmunológico, como un aumento de la producción del factor de activación de linfocitos, por macrófagos peritoneales y se observó que la eficacia de dichos macrógafos frente a las células cancerígenas era mayor, quedando aumentados también los mediadores inmunológicos. Los autores concluyen que la supuesta acción antitumoral se debe a una pronunciada acción inmunomoduladora, que aumenta las defensas no específicas vía activación de los macrófagos.

Otro estudio (PAGLIARONE et al., 2009), indica que el própolis muestra una acción inmunorestauradora incrementando la producción de IL-4, en ratones estresados, favoreciendo la respuesta inmunohumoral durante el estrés.

2) Actividad antiinflamatoria

El própolis posee también propiedades antiinflamatorias. Esta evidencia se sustenta al ver que extractos de própolis pueden suprimir la vía de las lipoxigenasas del metabolismo del ácido araquidónico y disminuir la síntesis de prostaglandinas y leucotrienos que están relacionados con la inflamación (MIRZOEVA -CALDER, 1996). Según estos autores, esta acción está relacionada con los componentes fenólicos, tales como el ácido cafeico y el éster del ácido feniletil cafeico, la quercetina y la naringenina que ejercen efectos antiinflamatorios y actúan sobre la producción de eicosanoides, tanto in vitro, suprimiendo la generación de prostaglandinas y de leucotrienos en macrófagos peritoneales, como in vivo, en la inflamación peritoneal aguda inducida por la zimosina.

El éster del ácido feniletil cafeico es el modulador más potente, entre los compuestos fenólicos que contiene el própolis, de la cascada del ácido araquidónico. Tanto el ácido cafeico como el éster del ácido feniletil cafeico, disminuyen la actividad de la ciclooxigenasa en macrófagos, medida en función de la producción. Protegen al tejido cartilaginoso y a los condrocitos humanos de los daños producidos por la interleucina-1β. (ROSSI et al., 2002 y CARDILE et al., 2003).

El ácido cafeico, su prenetil éster y la galangina, kaempferol y kaempferida son los principios activos responsables de la actividad antiinflamatoria del própolis por neutralización de radicales libres. No se conoce bien su mecanismo de acción, pero su propiedad de secuestrar radicales libres, hace que el própolis presente una inhibición sobre la actividad de la mieloperoxidasa, la lipooxigenasa y la oxidasa-NADPH leucocitarias. (VOLPERT-ELSTNER,1996).

PARK-KIM-PARK (1996) muestran también la actividad antiinflamatoria del própolis y demuestran que inhibe significativamente el edema de pata inducido en ratas y ratones por diversos agentes (Carragenina, formalina, radiación gamma). También inhibe la formación de granulomas y exudados, la angiogénesis y la respuesta neutrógena al dolor (DE CAMPOS et al. 1998).

Como en el caso de los dos anteriores artículos sobre las actividades del propolis, este es un extracto de un artículo del Doctor Albert Sala LLinares, director técnico de Eladiet. 

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